Imagen de archivo, sin fecha, del buque mercante ‘Don Pedro’. (Foto: EFE)
Cuando el pasado miércoles 11 de julio se hundió frente a las costas de Ibiza el mercante Don Pedro, nadie -o muy poca gente- podía siquiera imaginar la catástrofe ecológica que estaba a punto de ocurrir. El buque llevaba 150 toneladas de gasóleo y se hundió a una profundidad de entre 30 y 45 metros de profundidad. Como consecuencia del hundimiento, se habían producido daños de importancia en el casco y, de paso, una importante fuga de combustible.
Pero la mancha de combustible se fue propagando y el jueves alcanzaba ya unos cuatro kilómetros de costa, afectando en ese momento a las playas de Talamanca y Ses Figueres y al puerto deportivo. Si veis el video del link os dareis una idea de lo ocurrido. Mientras Salvamento Marítimo decía que no era muy grave porque la cantidad “no es desorbitada“. Ese mismo día, efectivos de Salvamento Marítimo llegados a la isla desde La Coruña, Almería, Castellón y Madrid han logrado sellar dos de las tres fugas detectadas en el pecio del buque. La Consellería de Baleares sacaba pecho y decía que el vertido no había afectado a ninguna área protegida de la isla.

Ese mismo día se anunciaba que se había recogido 10 toneladas de fuel en Ibiza, subrayando que todavía había otra fuga. la playa de D’embossa se cerraba también al público. Ese día habían llegado diversos medios para poder contrarrestar el avance del fuel:






































