Spanish Pundit (II)

diciembre 9, 2005

Martinito: Avisos de un ibérico antiislamista

Filed under: Sin categoría especial — Nora @ 11:54 pm

Y la razón de que sea antiislamista es que es un cerdito, animal impuro para el Islam, pero que para lso que no somos islámicos, constituye uno de los manjares más exquisitos (ya se sabe. del cerdo, hasta los andares). Y así da nombre a este blog que se dedica prácticamente a lo mismo que este que estais leyendo. Me interesa destacar para los que no lo hayais visitado los siguientes post:

1.- Los Derechos Humanos según el Islam: La declaración en cuestión de 1990 se debe a que como dice el ulema pakistaní Al-Malula “No es competencia humana el decidir el alcance y propósito de nuestra existencia, o establecer siquiera los límites de nuestra autoridad secular. Nadie tiene el derecho de tomar estas decisiones por nosotros. Este derecho pertenece exclusivamente a Dios. El principio de la Unicidad de Dios priva de todo sentido al concepto de la soberanía legal y política de los seres humanos. Ningún individuo, familia, clase o raza puede ponerse por encima de Dios. Sólo Dios es el legislador y sus mandamientos constituyen la ley del Islam.”
En el fondo -continúa Pedro Buendía en su traducción comentada de la “Declaración de los Derechos Humanos en el Islam-, lo que más irritaba a los poderes islámicos acerca de la Declaración de la ONU es que ésta reconoce abierta y esencialmente la posibilidad de cambiarse de religión, o de ser ateo, pecados ambos castigados con la muerte dentro del Islam.
2.- El juicio que les merecen a los ayatollahs los disturbios de Francia. Teheran Times (básicamente que pobrecitos los negros musulmanes de Francia, que viven muy mal y poeso queman coches y que los musulmanes van a constituir una comisión para examinar cómo se han llevado los disturbios en Francia. Ejem).
3.- La Traducción de EL artículo más fundamental sobre el Islam que he leído: El Islam no admite la regla de oro: en él Ali Sina dice lo siguiente:
El islam no suscribe la Regla de Oro. Lo más próximo a ese principio que hay en el islam es un hadiz que dice:”Ninguno de vosotros cree [verdaderamente] hasta que desea para su hermano aquello que desea para sí.” [Número 13 de los Cuarenta Hadices de Al-Nawawi]
El mismo hadiz está recogido en Bujari 1.2.12:”El Profeta dijo: ‘Ninguno de vosotros tendrá fe mientras no desee para su hermano (musulmán) lo que le gusta para sí'”.Pero esa fraternidad no se extiende a todo el mundo. El Corán (9:23) dice que los creyentes no deben tomar por amigos y protectores (awlia) a sus padres y hermanos si aman a la infidelidad más que al islam. De hecho hay muchos versículos que ordenan a los musulmanes dar muerte a los creyentes y tratarlos con dureza. Una clara muestra de que el islam no se basa en la Regla de Oro es el versículo 48:29, que dice: “Mahoma es el mensajero de Alá; y quienes están con él son fuertes contra los infieles, (pero) compasivos entre sí”. (…)
Hay muchos otros versículos que demuestran que en el islam la fraternidad no es universal. El resto de la humanidad no tiene derechos, y no debe ser tratado como hay que tratar a los musulmanes. Todo el Corán vulnera la Regla de Oro. El Corán instruye a los musulmanes a matar a los infieles allí donde los encuentren (2:191), a no hacer amistad con ellos (3:28), a combatirlos y ser duro con ellos (9:123), a golpearles en la cabeza (47:4).
Lo que sí hacen el resto de las religiones:
Antiguo Egipto: “Haz por aquel que puede hacer por ti, de modo que le induzcas a obrar igual”. El Cuento del Campesino Elocuente, 109-110, según la traducción inglesa de R. B. Parkinson. El original data de 1970-1640 a.C., y puede ser la primera versión puesta por escrito.
Bahá’i: “Elige para tu prójimo lo que eliges para ti”. Epístola al Hijo del LoboBudismo: “… un estado que para mí no es agradable ni gustoso, ¿cómo podría yo infligirlo a otro?”.
Samyutta Nikaya v. 353″No dañes a otros con aquello que tú mismo considerarías un daño”. Udana-Varga 5:18
Confucianismo: “No hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti”. Analectas 15:23″Ze-Gong preguntó: ‘¿Existe una única palabra que pueda servir como principio de conducta para la vida?’ Confucio replicó: ‘La palabra xu, reciprocidad. No impongas a otros lo que tú mismo no deseas'”. Doctrina del Medio 13.3″Esfuérzate en tratar a los demás como querrías ser tratado, y verás que es el camino más corto a la benevolencia”. Mencio VII.A.4
Cristianismo: “Por eso cuanto quisiereis que os hagan a vosotros los hombres, hacédselo vosotros a ellos, porque esta es la ley y los profetas”. Mateo 7:12″Tratad a los hombres de la manera en que vosotros queréis ser de ellos tratados”. Lucas 6:31″… y no hagáis aquello que detestáis…”. Evangelio de Tomás 6.
Hinduismo: “Ésta es la suma del deber: No hagas nada a otros que te causaría dolor que te hicieran a ti”. Mahabharata, 5:1517
Indios de Norteamérica: “Todas las cosas son nuestros parientes; lo que hacemos a cualquiera, a nosotros lo hacemos. En realidad todo es uno”. Black Elk
Jainismo: “En la dicha y el sufrimiento, en la alegría y el dolor, debemos la misma consideración a todos los seres que tenemos hacia nosotros mismos”. Mahavira, 24ª Tirthankara”Debe el hombre ir por el mundo tratando a todos los seres como él querría ser tratado”. Sutrakritanga 1.11.33
Judaísmo: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Levítico 19:18″Lo que para ti es odioso, no se lo hagas a tu prójimo. Esta es la ley: todo el resto es comentario”. Talmud, Shabbat 31a”Lo que no quieras para ti, no lo hagas a nadie”. Tobías 4:15
Paganismo romano: “La ley grabada en el corazón de todos los hombres es amar a los miembros de la sociedad como a sí mismos”.
Shintoísmo: “El corazón de la persona que tienes enfrente es un espejo. Ve ahí tu propia forma”.
Sijs: “No crees enemistad con nadie porque Dios habita en el interior de todos”. Guru Arjan Devji 259
Taoísmo: “Considera la ganancia de tu prójimo como tu ganancia, y su pérdida como tu pérdida”. T’ai Shang Kan Ying P’ien. (…)
Zoroastrismo: “Sólo es bueno el carácter que se abstiene de hacer a otro lo que no es bueno para sí mismo”. Dadistan-i-dinik 94:5″Lo que es desagradable para ti no se lo hagas a otros”. Shayast-na-Shayast 13:29
4.- ¿Un humanista clarividente?: sobre Luis Vives y el terror que provocó en Europa la Conquista de Constantinopla por los turcos.
5.- Sobre el Islam y sobre la Alianza de Civilizaciones.
6.- Los atentados de Nueva Delhi. (Muy bueno).
7.- Sobre Alain Finkielkraut, filósofo francés que ha denunciado la correción política a la hora de afrontar los distrubios de Francia y como consecuencia de ello le han triturado: 1 y 2. (Esta cuestión también preocupa a Alex Corvus).
8.- El comunitarismo: también llamado multiculturalismo o buenismo… en el que reproduce la siguiente noticia: La tienda Carrefour de Gennevilliers (localidad situada a unos 5 km de París) ha editado un folleto “especial Ramadán” para los musulmanes. Dicho folleto, repartido durante el Ramadán (que terminó el 30 de octubre), estaba dedicado a los productos “halal” (sin cerdo) de la tienda y reproduce la fotografía de una mujer con velo sobre fondo verde, que es el color del Islam. Pero lo que más ha sorprendido a los habitantes de los alrededores ha sido “los horarios de rezos” para 2005. Policarpo, colaborador de Martinito, qué noticia más descriptiva de lo que estamos padeciendo.
9.- Sobre el futuro de España: de imprescindible lectura.
10.- Así como de imprescindible escucha es el audio de la entrevista que en La Linterna realizaron a Gustavo de Arístegui y al que se refiere en su blog.
Recomiendo su lectura vivamente, así como del resto de post que contiene.

The War for Civilization

Filed under: Uncategorized — Nora @ 11:42 pm
Are we winning the war against ter-ror or more precisely, against the death-cult ideology of extreme hate that employs terror as one of its wea-pons? America, Britain and Israel have all committed significant sums of money to fight back militarily and to ensure civilian safety. However, we must fight another very hot war, one which will ultimately decide whether Western Civilization lives or dies. This is a war we are not winning and some argue that it is a war we have not yet even begun to fight.
I am talking about The Culture War, the war that must be fought to oppose the campaign of lies and propaganda that Islamists and western Stalinists launched against the West, beginning with Israel, arguably anywhere from forty to seventy years ago.
The Culture War is a very hot war: no prisoners are taken, no mercy is shown. And there are now penalties for trying to tell the truth about the danger of jihad or about the barbaric and pathological nature of militant Islam today.
Indeed, if you try to discuss the Is-lamic religious and gender apartheid and its dangerous proliferation into Europe and North America (i.e. there have been honor killings in Cincin-nati, St. Louis, Chicago, Jersey City, Toronto, as well as all over Europe and in the Muslim world), this is what will happen to you: If you tell these truths in the Arab and Muslim world, you’ll be beheaded, probably tortured, certainly jailed, exiled if you are lucky. Many Muslim and Chris-tian dissidents have suffered precisely this fate. There are no more Jews there, as the Islamist Caliphate ren-dered the entire Arab Middle East Judenrein long ago. Try to say this in Europe and you might be butchered, as Theo Von Gogh was, or simply imprisoned in purdah, veiled, or threatened, forced to go into hiding, or honor-murdered as so many Mus-lim girls and women are.
Try to tell the moral tragedy that the United Nations represents, or the even greater tragedy that the word “Palestine” has come to represent objectively — and therefore in a non-politically correct way — on Euro-pean and on North American cam-puses, or on the increasingly left-dominated liberal media airwaves, and you may not be shot on the spot, but you will be slandered and called a “racist” and a “fascist.” I have been called both.
If you are a North American intellec-tual, you may not be imprisoned or beheaded but you will be heckled, mocked, and shunned. You might need security in order to speak. If you’re a feminist, you will no longer be taken seriously as an intellectual, nor will you be “heard.”
Expose the permanent Intifada against Western Civilization and against the Jews and you will be sued and driven into exile, as Oriana Fal-laci has been, or sued and prevented from traveling to certain countries, as Rachel Ehrenfeld has been. You will be sued and silenced in all those pla-ces where you were once published, even lionized. Dare to say that the torturer and genocidal tyrant, Sad-dam Hussein, is on trial today only because of America’s and Iraq’s sacri-fice and their bold vision of democ-racy and you will be called a reac-tionary, a liar, a fool, and the worse epithet of all: a conservative.
Both Western leftists and Islamists brandish many tools against America and Israel in this war. Their first wea-pon is the systematic misuse of lan-guage. Mainstream and liberal news-papers write about “insurgents,” not “terrorists,” whom they describe as “martyrs,” not “killers, and as “free-dom fighters,” not as “well educated evil men.”
Anti-American and anti-Israel dem-onstrators, who are clearly and visibly filled with hate and rage, are de-scribed as “peace activists.” Anti-Semitism is legitimized, while the slightest criticism of Islam is banned because of the disallowance of “Isla-mophobia.” Telling the truth has be-come an offense which is unprotected by free speech doctrines, which in-stead protect the telling of lies.
I was once held captive in Kabul, Af-ghanistan. I experienced, first-hand, what life is like in a Muslim country, one that has never been colonized by the West. I learned that it was both foolish and dangerous to romanticize Third World countries. And I learned first-hand that evil and barbarism exist a priori, and are not caused by western imperialism or colonialism or by the “Zionist entity.” It’s where I also learned to reject the doctrine of multiculturalism, which teaches that all cultures are equal, formerly colo-nized cultures even more so. This leads to isolationism and non-interventionism and condemns mil-lions of civilians to Islamist torture, terror and genocide.
Although, to their credit, a handful of feminist activists and journalists have sounded the alarm, once America invaded Afghanistan these very activ-ists, all Democratic party operatives, swiftly opposed the military routing of the Taliban. And why? Because the expedition had not been undertaken, apparently, with women in mind. It’s as if they did not think that bin La-den’s terrorism kills women too.
I hold the Western academy, including the feminist academy, which has been utterly Palestinianized, respon-sible for failing to expose and con-demn the realities of Islamic gender apartheid. I know feminist graduate students who are busy “deconstruct-ing” the veil, polygamy and arranged marriage as possible expressions of feminist or female power — no differ-ent from the bikini. None have con-gratulated President Bush on his ex-cellent choice of Condoleezza Rice as secretary of state and none have given her the slightest credit for her pro-woman, pro-human rights and pro-Israel speeches.
The number of lies being told in the Western academy and among West-ern activists are literally beyond be-lief. Here’s one: Mohammed was rea-lly great to women, especially to one Safiya bint Huyay, whom he married even though she was Jewish. Yes. But first he beheaded her father and her husband and exterminated her entire village. And then he forced poor Safi-ya to convert to Islam before he mar-ried her. This disinformation cam-paign leaves me speechless.
Our own intelligentsia — our profes-sors — are so politically correct and so multiculturally relativist that they refuse to call “barbaric” the act of sto-ning a woman to death because she was raped or because she refused to marry her first cousin. Nor will they denounce subjecting women to geni-tal mutilation and public gang rape as “barbaric.” Nor did American media commentators who showed the Pales-tinian lynching of two Israeli reserv-ists in Ramallah in 2000 describe the event, which they played over and over again, as “barbaric.”
The intelligentsia did not describe what was done to us on 9/11 as “bar-baric” either. Indeed, I know Ameri-can and European intellectuals who are convinced that America and Israel are the greatest barbarians of all, and that we deserved 9/11. According to Islamists and Western academics and journalists, bin Laden is not an “Isla-mo-fascist.” To them, President Geor-ge W. Bush and Prime Minister Ariel Sharon are the “Nazi fascists.”
And then there is that vast industry of Palestinian, Arab League and United Nations-funded-and-distributed doc-tored footage and fake film massacres including fake gun battles and the faked death of Palestinian children at Jewish and Israeli hands. Our Islamist opponents have turned out this pro-paganda nonstop around the world.
As propagandists, they are far more sophisticated than Goebbels, and far more patient. We cannot afford to underestimate their skill at telling Big Lies. Islamists understood that if they funded madrassas in the East and Middle Eastern Institutes in the West — and if they funded the total Pales-tinianization of the United Nations and of every international human rights group — that in thirty to fifty years they would have brainwashed generations to see things their way.
Islam is sacred — it cannot be in-sulted. Imagined slights are as impor-tant as real slights. Lies have as much weight as the truth. Whether Ameri-can military forces did or did not flush a Koran down the toilet does not matter. What matters is that Mus-lims thought they did. No penance is good enough to atone for this crime.
Millions of people have been system
atically brainwashed against America, against Israel, against Jews, against women and against the Western con-cept of truth, objectivity, truth-telling, and independent thinking. All are under siege.
We have a serious fifth column in our midst, one that has made common cause with Islamists against us, one that has been well funded by Arab oil billionaires for more than forty years. And George Soros too — a fifth col-umn general who, for a variety of rea-sons, has actually been leading the cultural war against the West. They are fools, but they are dangerous fools. Do they think they will be spa-red because they are so politically correct? Do they think they would enjoy the same freedom of speech in Mecca or Tehran that they enjoy in the West?
What must we do in the face of this tyrannical threat? We must rescue language. It must bear some relation-ship to the truth and morality. Every-thing is not relative. It is not all “Rashomon.” We must not allow our media or aca-demics to continue to insist that Islam is not the problem, but that even if it is, that we cannot say so, lest we be deemed racist. We must teach the history of jihad against infidels, and the history of how infidels (Jews, Christians, Hindus, Buddhists, Zoro-astrians) were treated under Islam. We must insist that criticism of Amer-ica and Israel be balanced, not patho-logical, obsessive and cult-like as it is now. We must insist on civility in public discourse. We must model it for the coming generations.
We must fund seriously a collective effort to combat vulgar lies and vilifi-cation, the propaganda against us which has brainwashed countless generations. We need a War Room effort to coun-ter the Big Lies. We need international radio and television channels to edu-cate people. We need to teach people about intellectual diversity and toler-ance. This country has birthed two signifi-cant waves of feminism. We must now take that feminist vision global. We need our foreign policy to contain serious provisions about women’s rights abroad. Otherwise, democracy cannot and will not evolve or flourish in Muslim countries.
The way I see it, everything is at sta-ke. This is a time when we must all be heroes. We must all stand up to evil in our lifetime. We must acknowledge that Islamist terrorism is evil and has no justification. We must teach this to our children. We must support Mus-lim and Arab dissidents in their fight against Islamic tyranny and gender apartheid. We can do this. We must do this. Ot-herwise, we will die, and our history and our values and our entire way of life will die with us. If we fail, we will betray all that we believe in as a free people.

La Phyllis Chesler, Ph.D., is the author of thirteen books including the just-released Death of Feminism: What’s Next in the Struggle for Women’s Freedom” (Palgrave Macmillan) and “The New Anti-Semitism: The Current Crisis and What We Do About It.” She can be reached through her website (www.Phyllis-Chesler.com).

Ahmadenijad: "I saw a vision while I was at the UN"

Filed under: Uncategorized — Nora @ 10:11 pm

Very important video.

And very dangerous: the speaker (a woman), hmm, looks like she understand people have voted this dangerous extermist:

We know: for pacific use only…
Cox&Forkum.

Mounties bring Khadr scion home

Filed under: Uncategorized — Nora @ 9:47 pm

Abdullah Khadr has been called everything from a fugitive to a suicide bomber to a terrorist-training camp instructor. But in reality, he says, he is far less interesting.
“I was never in al-Qaeda,” the 24-year-old said this afternoon, in his first published interview since returning to Canada last week.
“I don’t have a problem with anybody,” he said. “Why should anybody have a problem with me?”
“I don’t have a problem with anybody,” he said. “Why should anybody have a problem with me?”
The Canadian citizen, who was raised in Afghanistan, described himself simply as an aspiring businessman, currently walking in borrowed running shoes, as he tries to get his life back together. He was escorted back to Canada last Friday by an RCMP agent, he says, after being detained for the past 14 months in a Pakistani jail.
Mr. Khadr argues he was wrongfully imprisoned, alleging Canadian and U.S. agents were complicit in his ordeal, which he said included beatings and sexual humiliation at the hands of his Pakistani jailers. His captors, he said, asked about top al-Qaeda figures as well as many Canadian Muslims, including such notable former al-Qaeda suspects as Maher Arar, Abdullah Almalki, the El-Maati brothers and, of course, his infamous father, Ahmed Said Khadr.
Apart from his father, who was killed as a top terrorism suspect in Pakistan in 2003, the other Canadian suspects have all been released to live freely in Canada after suffering their own harrowing ordeals in overseas jails. Abdullah Khadr’s own post-9/11 story is similar, and adds some more layers of grey to his the ongoing saga of his so-called “al-Qaeda family” and those who knew them.
There have been many misunderstandings, said Mr. Khadr, not the least of which being his one-time reputation as a terrorist training camp instructor.
“Instructor? Instructors have to be very, very inside,” he said, insisting that he only spent about a two-weeks at a training camp when he was about 13 years old. “I wasn’t interested in that stuff, I was more interested in cars.”
The Khadr family story is a sprawling one, but one with a simple beginning. A fundamentalist father moved his family to Afghanistan during the 1980s mujahedeen battle against the Soviet invaders. While the family got to know Osama bin Laden, top al-Qaeda lieutenants, and various violent zealots, the Khadrs insist they limited themselves to helping orphans.
“I don’t know if my father did any military work,” Abdullah Khadr said Thursday.
But intelligence agencies allege the family was in the thick of things during al-Qaeda’s formative years, and the family was hunted during the U.S. invasion that followed the Sept. 11, 2001 attacks. The family headed to Pakistan, but one by one, the four Khadr brothers were arrested.
Only Omar Khadr, 19, remains in jail. He is Guantanamo Bay, Cuba, and has recently been charged with murder of a U.S. soldier killed in a 2002 gun battle with Afghan militants.
Abdurahman Khadr, 22, was allowed to return to Canada from Cuba, after co-operating with his captors. A third brother, 15-year-old Abdul Karim, came back to Canada crippled as a result of the battle that killed his father. During this period, family members made comments supporting al-Qaeda in a 2003 CBC TV documentary.
As for Abdullah, he laid low in Pakistan, before his arrest in the fall of 2004.
“Wrong time, wrong spot,” he said, adding he was picked up by Pakistani agents who moved to arrest a man he was with. “I was never in al-Qaeda and I do not support all — some — of all they are doing.”
While he said he likes the idea of Muslims living together in a single nation, civilians should never be killed for that purpose.
After his capture, he said, he was hooded, beaten and not allowed to sleep. He said his captors threatened to rape him with a stick. He said his captors laughed when he told them he wanted to go to the Canadian embassy.
Canadian and U.S. agents asked him questions he said, but never took part in the abuse. He said he was transferred to another jail in Pakistan, where he was visited by both consular officials and CSIS agents named “Mike and Bob.” He said he wasn’t free to speak of any mistreatment because Pakistani officials were always present.
During the whole time, he said he was never charged with any crime.
This month, he said he was let go, accompanied back to Canada by a RCMP officer on the flight to Toronto. He said the Mountie he was travelling with lent him his cellphone to call his family once he arrived in Toronto. They were overjoyed to see him come home
.
Now, aren’t this guys really dhimmies???? What a peaceful guy: he wants to live with all the Muslims in a Nation (then why he don’t go to Pakistan and stay there for ever? He would be living in a Muslim Nation them, ehhh??? And oh, yes, he is the most peaceful guy you can meet in your entire life: his father was a majhideen fighting in Afghanistan, All his three brothers have been in prison for their connections with Al-Qaeda (one of them is in Guatanamo accused of killing a soldier) and the other three have made statements in television supporting Al-Qaeda. AND HE CONTINUES SAYING, WITHOUT CRITIZING HIS FAMILY, THAT THEY ARE PEACEFUL GUYS!!!!


Do you think I am idiot, boy???

La guerra por la civilización

Filed under: Sin categoría especial — Nora @ 9:13 pm

Un artículo buenísimo:

¿Estamos ganando la guerra contra el terror, o más precisamente, contra el culto a la muerte ideológico de odio extremo que emplea el terror como una de sus armas? América, Gran Bretaña e Israel, todos han comprometido cifras significativas de dinero a responder militarmente y a garantizar la seguridad civil. Sin embargo, tenemos que librar otra guerra muy activa, una en la que en última instancia tendremos que decidir si la civilización occidental vive o muere. Esta es la guerra que no estamos ganando y algunos argumentan que es una guerra en la que ni siquiera hemos empezado a luchar.

Hablo de la Guerra Cultural, la guerra que debe librarse para oponerse a la campaña de mentiras y propaganda que islamistas y estalinistas occidentales iniciaron contra Occidente, empezando por Israel, discutiblemente en algún momento desde hace 40 a 70 años.

La Guerra Cultural es una guerra muy activa: no hay prisioneros y no se muestra clemencia. Y ahora hay penalizaciones por intentar decir la verdad acerca del peligro de la jihad o acerca de la naturaleza patológica y bárbara del Islam militante hoy.

De hecho, si usted intenta debatir el apartheid islámico religioso y de género y su peligrosa proliferación dentro de Europa y Norteamérica (por ejemplo, ha habido matanzas de honor en Cincinnati, St. Louis, Chicago, Jersey City y Toronto, así como por toda Europa y el mundo musulmán), esto es lo que le ocurrirá: si usted cuenta estas verdades en el mundo árabe y musulmán, será decapitado, probablemente torturado, ciertamente encarcelado y exiliado si tiene suerte. Muchos disidentes musulmanes y cristianos han sufrido exactamente este destino. Ya no quedan más judíos allí, puesto que el Califato Islamista convirtió en Judenrein todo el Oriente Medio árabe. Intente decir esto en Europa y puede ser cortado en pedazos, como Theo Van Gogh, o simplemente encarcelado en purdah, amenazado o vigilado, forzado a esconderte o asesinado por honor como tantas mujeres y niñas musulmanas.

Intente contar la tragedia moral que representa Naciones Unidas, o incluso la tragedia aún mayor que la palabra “Palestina” ha llegado a representar objetivamente — y por lo tanto, de modo políticamente incorrecto — en los campus europeos y norteamericanos, o en los medios cada vez más dominados por la izquierda progresista, y puede que no sea asesinada en directo, pero será difamada y llamada “racista” y “fascista”. A mí me han llamado ambas cosas.

Si usted es un intelectual norteamericano, puede que no sea encarcelado o decapitado, pero será interrumpido, ridiculizado y evitado. Puede que necesite seguridad para dar conferencias. Si eres feminista, ya no serás tomada en serio como intelectual ni serás “escuchada”.

Denuncie la intifada permanente contra la civilización occidental y contra los judíos y será demandada y llevada al exilio como Oriana Fallaci, o demandada y tendrá prohibido viajar a determinados países, como Rachel Ehrenfeld. Le demandarán y será silenciada en todos aquellos lugares donde una vez se la publicaba, incluso adoraba. Atrévase a decir que el tirano torturador y genocida, Saddam Hussein, es juzgado hoy solamente debido al sacrificio de América y de Irak y su destacada visión de democracia, y será llamada reaccionaria, embustera, loca, y el peor epíteto de todos: conservadora.

Tanto izquierdistas occidentales como islamistas blanden muchas herramientas contra América e Israel en esta guerra. El primer arma es el uso erróneo y sistemático del lenguaje. Los diarios importantes de izquierdas escriben acerca de “insurgentes”, no de “terroristas”, a quienes describen como “mártires”, no como “asesinos”, y como “luchadores de la libertad”, no como “hombres perversos con formación”.

Los manifestantes antiamericanos y anti-Israel, que están clara y visiblemente llenos de odio e ira, son descritos como “activistas de paz”. El antisemitismo es legitimado mientras que la menor crítica al Islam es prohibida debido al rechazo a la “islamofobia”. Decir la verdad se ha convertido en una ofensa que no es amparada por las doctrinas de la libertad de expresión, que en su lugar protegen el contar mentiras.

Una vez estuve cautiva en Kabul, Afganistán. Experimenté, de primera mano, cómo es la vida en un país musulmán, uno que nunca ha sido colonizado por Occidente. Aprendí que hacer romanticismo sobre países del tercer mundo es tan demente como peligroso. Y aprendí de primera mano que el mal y el barbarismo existen a priori, y que no están causados por el imperialismo o el colonialismo occidentales, o por la “entidad sionista”. Allí es donde aprendí también a rechazar la doctrina del multiculturalismo, que enseña que todas las culturas son iguales, las culturas colonizadas con anterioridad incluso más aún. Esto lleva al aislacionismo y al anti-intervencionismo y a condenar a millones de civiles a la tortura, al terror y al genocidio islamistas.

Aunque, para crédito suyo, un grupo reducido de activistas y periodistas han hecho sonar la alarma, una vez que América invadió Afganistán, estos mismos activistas, operativos del Partido Demócrata todos, se opusieron con rapidez al derrocamiento militar de los talibanes. ¿Y por qué? Porque la expedición no había sido emprendida aparentemente con las mujeres en mente. Es como si pensasen que el terrorismo de bin Laden no mata también mujeres.

Responsabilizo a la academia occidental, miembros feministas incluidos, que ha sido completamente palestinizada, de no denunciar y condenar las realidades del apartheid islámico de género. Conozco a licenciadas feministas que están ocupadas “deconstruyendo” el velo, la poligamia y los matrimonios concertados como posibles expresiones del poder feminista o del poder de la mujer — no distintas del bikini. Nadie ha felicitado al Presidente Bush por su excelente elección de Condolizza Rice como secretario de estado, y nadie le ha concedido el menor crédito por sus discursos pro-mujer, pro-derechos humanos y pro-Israel.

La cifra de mentiras que se cuentan en la academia occidental y entre los activistas occidentales está literalmente más allá de toda credibilidad. He aquí una: Mahoma era realmente estupendo con las mujeres, especialmente con una, Safiya bint Huyay, con la que se casó incluso siendo judía. Sí. Pero antes decapitó a su padre y a su marido y exterminó a toda su aldea. Y después forzó a la pobre Safiya a convertirse al Islam antes de casarse. Esta campaña de desinformación me deja sin habla.

Nuestra propia comunidad — nuestros profesores — son tan políticamente correctos y tan multiculturalmente relativistas que rechazan llamar “barbárico” al acto de apedrear a una mujer hasta morir porque fue violada o porque rehusó casarse con su primo mayor. Tampoco denunciarán someter a las mujeres a la mutilación genital o la violación en grupo en público como “barbárico”. Tampoco los presentadores de los medios americanos que lo mostraron llamaron “barbárico” al linchamiento palestino de dos reservistas israelíes en Ramala en el 2000 al describir el suceso, que reprodujeron una y otra vez.

La elite intelectual tampoco describió lo que se nos hizo el 11 de Septiembre como “barbárico”. De hecho, sé de intelectuales americanos y europeos que están convencidos de que América e Israel son los mayores bárbaros de todos, y que nos merecíamos el 11 de Septiembre. Según los islamistas y los periodistas y académicos occidentales, Bin Laden no es un “islamo-fascista”. Para ellos, el Presidente George W. Bush y el Primer Ministro Ariel Sharon son los “fascistas Nazis”.

Y después está la enorme industria de grabaciones y películas propagandísticas de masacres, de financiación y distribución palestina, de la Liga Árabe y de Naciones Unidas, incluyendo falsos intercambios de fuego y la muerte simulada de niños palestinos a manos israelíes y judías. Nuestros oponentes islamistas emiten esta propaganda sin parar por todo el mundo.

Como propagandistas, son mucho más sofisticados que Goebbels, y mucho más pacientes. No podemos permitirnos subestimar su destreza en contar grandes mentiras. Los islamistas comprendieron que si financiaban madrazas en Oriente e institutos de Oriente Medio en Occidente — y si financiaban la total palestinización de Naciones Unidas y de todo grupo internacional de derechos humanos — en cuestión de 30 a 50 años habrían lavado el cerebro a generaciones para que vieran las cosas a su manera.

El Islam es sagrado — no puede ser insultado. Los desaires imaginados son tan importantes como los desaires reales. Las mentiras tienen tanto peso como la verdad. Si las fuerzas militares norteamericanas tiraron el Corán por el retrete o no, no importa. Lo que importa es que los musulmanes pensaron que lo hicieron. No hay penitencia lo bastante buena para saldar este crimen.

A millones de personas se les ha lavado el cerebro sistemáticamente contra América, contra Israel, contra los judíos, contra las mujeres, y contra el concepto occidental de verdad, objetividad, sinceridad y pensamiento independiente. Todo está bajo sitio.

Tenemos en nuestro entorno una quinta columna seria, que ha hecho causa común con los islamistas contra nosotros y que ha sido abundantemente financiada por billonarios árabes del petróleo durante más de 40 años. Y por George Soros también — una quinta columna general que, por un amplio abanico de motivos, está a la cabeza de la guerra cultural contra Occidente. Son tontos, pero son tontos peligrosos. ¿Piensan que estarán salvados por ser tan políticamente correctos? ¿Creen que disfrutarán de la misma libertad de expresión en La Meca o Teherán de la que disfrutan en Occidente?

¿Qué debemos hacer frente a esta amenaza tiránica? Debemos rescatar el lenguaje. Tiene que apoyar alguna relación entre verdad y moralidad. No todo es relativo. No todo es “Rashomón”[1].

No debemos permitir que nuestros medios y nuestros académicos continúen insistiendo en que el Islam no es el problema, sino que incluso si lo es, no podemos decirlo, con el fin de no ser llamados racistas. Tenemos que enseñar la historia de la jihad contra los infieles, y la historia de cómo eran tratados los infieles (judíos, cristianos, hindúes, budistas, zoroastros…) bajo el Islam. Tenemos que insistir en que la crítica a América e Israel sea equilibrada, no patológica, obsesiva y sectaria como lo es hoy. Tenemos que insistir en el civismo en el discurso público. Tenemos que modelarlo para las futuras generaciones.

Debemos financiar con seriedad un esfuerzo colectivo por combatir la demonización y las mentiras vulgares, la propaganda contra nosotros que ha lavado el cerebro de incontables generaciones.

Necesitamos un esfuerzo táctico para contrarrestar las grandes mentiras. Necesitamos que los canales de radio y televisión internacionales eduquen a la gente. Necesitamos enseñar a la gente tolerancia y diversidad intelectual.

Este país ha dado a luz a dos oleadas significativas de feminismo. Ahora tenemos que globalizar esa visión feminista. Necesitamos que nuestra política exterior contenga provisiones serias acerca de los derechos de la mujer en el extranjero. De otro modo, la democracia no podrá evolucionar y no evolucionará ni florecerá en los países musulmanes.

Del modo que yo lo veo, todo está en peligro. Éste es un momento en el que todos tenemos que ser héroes. Tenemos que levantarnos frente al mal de nuestra vida. Tenemos que reconocer que el terrorismo islamista es perverso y que no tiene justificación. Tenemos que enseñar esto a nuestros hijos. Tenemos que apoyar a los disidentes árabes y musulmanes en su lucha contra la tiranía islámica y el apartheid de género.

Podemos hacerlo. Debemos hacerlo. Si no, moriremos, y nuestra historia y nuestros valores y todo nuestro estilo de vida morirán con nosotros. Si fracasamos, traicionaremos todo aquello en lo que creemos como gente libre.

La Dra. Phyllis Chesler es psiquiatra autora de 13 libros, que incluyen el recién publicado La muerte del feminismo y Qué va a continuación en la lucha por la libertad de la mujer, que se centra en el apartheid islámico de sexos y en la psicología de las mujeres árabes, musulmanas y de Oriente Medio, entre otros temas. Cautiva una vez en Kabul, Afganistán, escribe acerca de ello en su libro. También es la autora de Las mujeres y la locura, que ha sido actualizado y ha sido reeditado al mismo tiempo.

Notas
[1] Rashōmon, es un relato corto de Akutagawa Ryūnosuke que Akira Kurosawa llevó al cine. En él se narra la historia de la violación y asesinato de una mujer desde 4 puntos de vista distintos, de modo que al final es imposible saber lo sucedido. La obra gira entorno a los límites del relativismo intelectual y sus consecuencias.

Liebermann, a democrat with long-term vision

Filed under: Uncategorized — Nora @ 8:44 pm

This is a great article written by Liebermann, that I really recommend to everyone. It appeared on WSJ.

Our Troops Must Stay
America can’t abandon 27 million Iraqis to 10,000 terrorists.
BY JOE LIEBERMAN Tuesday, November 29, 2005 12:01 a.m. EST
I have just returned from my fourth trip to Iraq in the past 17 months and can report real progress there. More work needs to be done, of course, but the Iraqi people are in reach of a watershed transformation from the primitive, killing tyranny of Saddam to modern, self-governing, self-securing nationhood–unless the great American military that has given them and us this unexpected opportunity is prematurely withdrawn.
Progress is visible and practical. In the Kurdish North, there is continuing security and growing prosperity. The primarily Shiite South remains largely free of terrorism, receives much more electric power and other public services than it did under Saddam, and is experiencing greater economic activity. The Sunni triangle, geographically defined by Baghdad to the east, Tikrit to the north and Ramadi to the west, is where most of the terrorist enemy attacks occur. And yet here, too, there is progress.
There are many more cars on the streets, satellite television dishes on the roofs, and literally millions more cell phones in Iraqi hands than before. All of that says the Iraqi economy is growing. And Sunni candidates are actively campaigning for seats in the National Assembly. People are working their way toward a functioning society and economy in the midst of a very brutal, inhumane, sustained terrorist war against the civilian population and the Iraqi and American military there to protect it.
It is a war between 27 million and 10,000; 27 million Iraqis who want to live lives of freedom, opportunity and prosperity and roughly 10,000 terrorists who are either Saddam revanchists, Iraqi Islamic extremists or al Qaeda foreign fighters who know their wretched causes will be set back if Iraq becomes free and modern. The terrorists are intent on stopping this by instigating a civil war to produce the chaos that will allow Iraq to replace Afghanistan as the base for their fanatical war-making. We are fighting on the side of the 27 million because the outcome of this war is critically important to the security and freedom of America. If the terrorists win, they will be emboldened to strike us directly again and to further undermine the growing stability and progress in the Middle East, which has long been a major American national and economic security priority.

Before going to Iraq last week, I visited Israel and the Palestinian Authority. Israel has been the only genuine democracy in the region, but it is now getting some welcome company from the Iraqis and Palestinians who are in the midst of robust national legislative election campaigns, the Lebanese who have risen up in proud self-determination after the Hariri assassination to eject their Syrian occupiers (the Syrian- and Iranian-backed Hezbollah militias should be next), and the Kuwaitis, Egyptians and Saudis who have taken steps to open up their governments more broadly to their people. In my meeting with the thoughtful prime minister of Iraq, Ibrahim al-Jaafari, he declared with justifiable pride that his country now has the most open, democratic political system in the Arab world. He is right.

In the face of terrorist threats and escalating violence, eight million Iraqis voted for their interim national government in January, almost 10 million participated in the referendum on their new constitution in October, and even more than that are expected to vote in the elections for a full-term government on Dec. 15. Every time the 27 million Iraqis have been given the chance since Saddam was overthrown, they have voted for self-government and hope over the violence and hatred the 10,000 terrorists offer them. Most encouraging has been the behavior of the Sunni community, which, when disappointed by the proposed constitution, registered to vote and went to the polls instead of taking up arms and going to the streets. Last week, I was thrilled to see a vigorous political campaign, and a large number of independent television stations and newspapers covering it.
None of these remarkable changes would have happened without the coalition forces led by the U.S. And, I am convinced, almost all of the progress in Iraq and throughout the Middle East will be lost if those forces are withdrawn faster than the Iraqi military is capable of securing the country.
The leaders of Iraq’s duly elected government understand this, and they asked me for reassurance about America’s commitment. The question is whether the American people and enough of their representatives in Congress from both parties understand this. I am disappointed by Democrats who are more focused on how President Bush took America into the war in Iraq almost three years ago, and by Republicans who are more worried about whether the war will bring them down in next November’s elections, than they are concerned about how we continue the progress in Iraq in the months and years ahead.
Here is an ironic finding I brought back from Iraq. While U.S. public opinion polls show serious declines in support for the war and increasing pessimism about how it will end, polls conducted by Iraqis for Iraqi universities show increasing optimism. Two-thirds say they are better off than they were under Saddam, and a resounding 82% are confident their lives in Iraq will be better a year from now than they are today. What a colossal mistake it would be for America’s bipartisan political leadership to choose this moment in history to lose its will and, in the famous phrase, to seize defeat from the jaws of the coming victory.
The leaders of America’s military and diplomatic forces in Iraq, Gen. George Casey and Ambassador Zal Khalilzad, have a clear and compelling vision of our mission there. It is to create the environment in which Iraqi democracy, security and prosperity can take hold and the Iraqis themselves can defend their political progress against those 10,000 terrorists who would take it from them.

Does America have a good plan for doing this, a strategy for victory in Iraq? Yes we do. And it is important to make it clear to the American people that the plan has not remained stubbornly still but has changed over the years. Mistakes, some of them big, were made after Saddam was removed, and no one who supports the war should hesitate to admit that; but we have learned from those mistakes and, in characteristic American fashion, from what has worked and not worked on the ground. The administration’s recent use of the banner “clear, hold and build” accurately describes the strategy as I saw it being implemented last week.

We are now embedding a core of coalition forces in every Iraqi fighting unit, which makes each unit more effective and acts as a multiplier of our forces. Progress in “clearing” and “holding” is being made. The Sixth Infantry Division of the Iraqi Security Forces now controls and polices more than one-third of Baghdad on its own. Coalition and Iraqi forces have together cleared the previously terrorist-controlled cities of Fallujah, Mosul and Tal Afar, and most of the border with Syria. Those areas are now being “held” secure by the Iraqi military themselves. Iraqi and coalition forces are jointly carrying out a mission to clear Ramadi, now the most dangerous city in Al-Anbar province at the west end of the Sunni Triangle.
Nationwide, American military leaders estimate that about one-third of the approximately 100,000 members of the Iraqi military are able to “lead the fight” themselves with logistical support from the U.S., and that that number should double by next year. If that happens, American military forces could begin a drawdown in numbers proportional to the increasing self-sufficiency of the Iraqi forces in 2006. If all goes well, I believe we can have a much smaller American military presence there by the end of 2006 or in 2007, but it is also likely that our presence will need to be significant in Iraq or nearby for years to come.
The economic reconstruction of Iraq has gone slower than it should have, and too much money has been wasted or stolen. Ambassador Khalilzad is now implementing reform that has worked in Afghanistan–Provincial Reconstruction Teams, composed of American economic and political experts, working in partnership in each of Iraq’s 18 provinces with its elected leadership, civil service and the private sector. That is the “build” part of the “clear, hold and build” strategy, and so is the work American and international teams are doing to professionalize national and provincial governmental agencies in Iraq.
These are new ideas that are working and changing the reality on the ground, which is undoubtedly why the Iraqi people are optimistic about their future–and why the American people should be, too.

I cannot say enough about the U.S. Army and Marines who are carrying most of the fight for us in Iraq. They are courageous, smart, effective, innovative, very honorable and very proud. After a Thanksgiving meal with a great group of Marines at Camp Fallujah in western Iraq, I asked their commander whether the morale of his troops had been hurt by the growing public dissent in America over the war in Iraq. His answer was insightful, instructive and inspirational: “I would guess that if the opposition and division at home go on a lot longer and get a lot deeper it might have some effect, but, Senator, my Marines are motivated by their devotion to each other and the cause, not by political debates.”

Thank you, General. That is a powerful, needed message for the rest of America and its political leadership at this critical moment in our nation’s history. Semper Fi.

Mr. Lieberman is a Democratic senator from Connecticut.

I understand why he is firm candidat to be the next Secretary of Defense.

La cumbre islámica de La Meca

Filed under: Sin categoría especial — Nora @ 8:01 pm

Interesante artículo aparecido en NUEVO DIGITAL y que reproduzco en su totalidad:

Cumbre mundial islámica en La Meca
Rey Abdullá de Arabia Saudí: “Destroza el corazón de un creyente ver cómo ha caído esta gloriosa civilización”
08/12/05 • 08:42 • Javier Monjas

Para el ministro de asuntos exteriores de Arabia Saudí –anfitriona de la cumbre- se trata de “reparar la imagen del Islam”, en crisis total y “permanentemente a la defensiva”. Para el propio secretario general de la Organización de la Conferencia Islámica es más una cuestión interna ya que se trata de que “la nación islámica recupere la autoconfianza y de que se enfrente a los peligros que la amenazan”. Irak no está en la agenda oficial pero pesa en los cuadernos oficiosos.
En la apertura de la cumbre –tercera y de carácter extraordinario-, el rey saudí Abdullá decía hace unas horas: “Destroza el corazón de un creyente ver cómo esta gloriosa civilización ha caído desde la altura de su gloria al barranco de la debilidad, y cómo su pensamiento ha sido secuestrado por malvadas bandas criminales que extienden el caos por la Tierra”.El encuentro de los 57 estados musulmanes –o con significativa presencia musulmana- fue preparado por expertos de esa religión que, además de poner en la agenda la condena al terrorismo –con el altavoz bien puesto en la oreja de Occidente-, también han elaborado un plan de 10 años “para reestructurar a la nación islámica”, plan que prevé desde la creación de una especie de mercado común islámico hasta la “institucionalización de una ideología islámica” que emita “fatwas unificadas” para toda la umma con el fin de que se “evite el que los desviados extiendan su falsa ideología”.
La cuestión es llegar a un acuerdo sobre lo que es un “desviado”, o, lo que es lo mismo, saber dónde se encuentra la “ortodoxia” en un mundo tan profundamente dividido como el islámico. Mientras países como Rusia –que asiste a la conferencia- apoyan la obsesión de sus participantes en la condena pública del terrorismo, otros llaman a los dirigentes musulmanes a “dejar de mirar a Occidente como solución a sus problemas”, palabras expresadas por el dirigente de una coalición de partidos políticos religiosos pakistaníes en declaraciones bien aireadas por la agencia oficial de noticias iraní.
A mí hay una cosa que me hace mucha gracia: ¿qué pasaría si los gobernantes de países que tuvieran miembros de una religión mayoritariamente se reunieran para proclamar la Gran Nación Católica, Hindú, Sijh o Animista por poner algunos casos?
En cuanto a Rusia, ¿nos fiamos de ella?
Y me hace mucha gracia lo de que “la religión islámica está a la defensiva”. Viendo algunas noticias esto no puede ser menos cierto, pero el victimismo ya sabemos que es una medida política que en muchos casos dan buen resultado.
Por ejemplo, Franze se hace eco de la noticia de que Arabia Saudí ha radicalizado el 80% de las mezquitas de EEUU.
Y Jason_Pappas de Infidel Blogger Alliance, se hace eco de las declaraciones del Príncipe Saudí, Prince al-Walid bin Talal, que después de haber comprado el 5% de la Rupert Murdoch’s News Corporation, señaló que durante los pasados disturbios en Francia la televisión Fox puso un banner en el que se calificaba a los disturbios de “Musulmanes”, cogió el teléfono y llamó a Murdoch, priotestando por el calificativo y diciendo que todo se debía a la pobreza. En 30 minutos, el banner decía “disturbios civiles”. Como bien dice Alex Corvus, en “Ni étnicos ni religiosos“, “La edición del 2 de diciembre de Figaro anuncia que los incendiarios de la iglesia de Romans han sido reconocidos como 4 menores de entre 15 y 17 años TURCOS. Como ya dije en este post, la situación de la Iglesia es preocupante al haber perdido la techumbre y tener el interior muy deteriorado. Aquí las fotos:
Ejem. Por eso quieren dominar internet. Espero que EEUU se mantenga firme porque si no… quedará poco para que comience la Tercera Edad en esta nueva Tierra Media.
ACTUALIZACIÓN:
Los dhimmis franceses son casi peores que los islamofascistas. Leo en Le Figaro la noticia sobre la cumbre que dice:
Los dirigentes reunidos en la Meca, señalando como objetivo la “moderación”, se han reunido ´para luchar contra el terrorismo, evocando las divergencias sobre esta cuestión. EL presidente sudanés, Omar-elBachid ha estimado que debería “hacer diferencia entre terrorismo y resistencia a la ocupación”. El príncipe Saoud al-Fayçal ha hecho oír su voz para condenar sin vuelta atrás las bombas humanas, justo después del nuevo ataque kamikaze en Israel: «las operaciones suicidas que provocan víctimas inocentes no pueden estar considerados como actos de resistencia.»
Je, je, je, a) imagino que el presidente sudanés considerará como “resistentes a la ocupación”, por tanto a los cristianos y animistas del sur de Sudán, a los que está matando a millares, simplemente porque no son musulmanes y NO quieren convertirse al Islam. Incluso Koffi Annan calificó de crisis humanitaria lo qeu allí estaba sucediendo.

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