Spanish Pundit (II)

mayo 27, 2008

La Conexión centroasiática (IV): los sujetos implicados (III)

Este post es una traducción del post nº4 de las series realizadas por Yankee Doodle sobre la relación entre el crimen organizado y las organizaciones terroristas en Asia Central. Los anteriores posts traducidos de esta serie son:
La Conexión centroasiática (I): drogas, terrorismo y crimen organizado.

La Conexión centroasiática (II): un examen de los actores en liza.
La Conexión centroasiática (III): un examen de los actores en liza (II).
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Antes del 11 de septiembre, algunos grupos terroristas también estaban implicados en diverso grado en el tráfico de drogas regional. La mayoría de los grupos terroristas implicados en él, como Al-Qaeda o los Tigres Tamiles, jugaban un papel muy limitado: algunos de los miembros implicados en el tráfico, usaban sus redes para beneficiarsse de operaciones de tráfico de pequeña escala. El único grupo que estaba implicado de manera importante en el tráfico de los opiáceos afganos fue el Movimiento Islámico de Uzbekistán (IMU). Ahora bien, teniendo en cuenta la organización y las operaciones del IMU anteriores al 11 de septiembre, parece que tenían más intereses criminales que religiosos o políticos. A diferencia de otros grupos insurgentes o terroristas de Afganistán -identificados por sus motivaciones políticas- el IMU es un grupo que realiza todas las actividades del nexo crimen-terror. Es tanto criminal como terrorista por su propia naturaleza: criminal por su implicación directa en el tráfico de drogas, y terrorista por sus declaraciones explícitas (incluso retóricas) políticas.

Aunque el liderazgo del IMU puede encontrarse en los partidos de oposición islámica que aparecieron en el Valle Ferghana en los 90, no fue hasta los últimos 90 que el IMU emergió como una fuerza organizada. Las intenciones declaradas del IMU intentaban concentrarse en la persecución de los musulmanes en Uzbekistán y en reemplazarlos con el gobierno actual uzbeko con un estado islámico. Después de esta declaración, el gobierno de Uzbekistán consideró al IMU responsable de planear y llevar a cabo una campaña terrorista, que incluía un ataque a un policía en Namangan en los últimos meses de 1997 y una serie de ataques con bomba en Tashkent en 1999. En 2000, el grupo se hallaba ya en la lista del Departamento de Estado americano de grupos terroristas.

Aunque el IMU no ha realizado ningún acto terrorista en Asia Central (esto es, no ha convertido en objetivo a civiles inocentes), han encabezado una insurgencia contra el gobierno y traficado con narcóticos ilícitos. Las actividades del IMU sugieren que la motivación de sus incursiones insurgentes en 1999 y 2000 no era el establecimiento de un estado islámico en Uzbekistán, si no desestabilizar las fronteras para mantener y asegurar las rutas de transporte de narcóticos. En otras palabras, el IMU manipuló de manera muy exitosa la situación mediante el uso de lo que se ha considerado como actividad terrorista para perseguir intereses criminales.

(Podemos considerarlo por tanto como una fuerza guerrillera, más que como una grupo terrorista).

A través de los años 1998 y 1999, los insurgentes del IMU parecían concentrar la mayoría de sus esfuerzos en rutas de tráfico y, como consecuencia, tenían pocas razones para llevar a cabo actividades terroristas en Asia Central. Los insurgentes que buscaban rutas para tráfico de narcóticos no fueron detectados ni se informó sobre ellos durante la mayoría del tiempo, a pesar de los conflictos cada vez más frecuentes con los guardias de la frontera. No había sido hasta la mitad de 1999 cuando se comienza a informar sobre incursiones en el sur de Kyrgyzstan y enfrentamientos en la frontera tajiko-uzbeka comienzan a preocupar en relación con la seguridad regional.

Todo ello encuentra su punto culminante después de los ataques con bombas en Uzbekistán y las preocupaciones crecientes dentro del gobierno uzbeko sobre las fuerzas de la oposición cada vez más fuertes. En dos incidentes separados en agosto, el IMU entró en el distrito de Batken de Kyrgzystan y secuestró a varias personas. La demanda oficial de los secuestradores presentada al gobierno kyrgyzo fue que el IMU liberaría a los secuestrados a cambio de la liberación de aproximadamente 50.000 musulmanes, que estaban injustamente en prisión en Uzbekistán y un pasaje seguro dentro de Uzbekistán. A pesar de estas demandas, el IMU primero liberó un grupo de secuestrados por un rescate de 50.000 dólares USA y los demás fueron liberados después de dos meses, por otro rescate de 2 millones de dólares USA  de un pasaje libre a Tajikistán.

La facilidad con que el liderazgo del IMU abandonó sus peticiones iniciales inmediatamente dio lugar a que se cuestionasen sus motivaciones iniciales. Mientras que los líderes regionales y los medios internacionales se centraron en grupos relativamente pequeños de militantes que habían mantenido a los secuestrados en Batken, otros miembros estaban transportando cargamentos de mercancías ilícitas por las fronteras, mientras que llevaban a cabo misiones de reconocimiento para confirmar rutas potenciales para nuevos tráficos.

(Esto es, un acto terrorista de alto nivel fue en realidad un acto de distracción, una cobertura para el tráfico de narcóticos).

Las incursiones en Uzbekistán y Kyrgyzstan por los militantes de la IMU durante agosto del 2000 confirmaron aún más que el grupo estaba enfocado al tráfico regional de drogas. Habiendo ganado por su actividad militante el año anterior, se esperaba que el IMU fuera a intentar duplicar su éxito. Al empezar agosto, los militantes se metieron en un puesto de guardia uzbeko en la frontera Tajiko-uzbeka y un día después lucharon con las fuerzas kyrgyzas. Aunque esa confrontación directa con las fuerzas de seguridad de Asia Central pueda ser interpretada como un acto de guerra de guerrilla, no es muy plausible que esas dos incursiones tuvieran por objeto derribar al gobierno. El objeto era, sin embargo, crear un sentimiento de inestabilidad y confusión en los dos distritos que eran usados como ruta de tránsito para las drogas.

Las incursiones de 1999 y 2000 tuvieron lugar en áreas por las que pasaban varias rutas importantes de tráfico de drogas. La inestabilidad en estas áreas crearon condiciones perfectas para mover transportes grandes de ilícitos. Lo que es más, todos estos incidentes ocurrieron prácticamente en la misma época del año, justo después de la cosecha anual en Afganistán. La pregunta que debe hacerse es por tanto si las incursiones de agosto de 1999 y del 2000 fueron coincidentes o si se planearon en ese momento del verano para maximizar el potencial del tráfico por restricciones metereológicas. Puede concluirse que el IMU usó la inestabilidad regional creada por la actividad de los insurgentes para transportar las drogas a través de las fronteras. Considerando que el IMU controla hasta el 70% de los narcóticos que entra en Kyrgyzstan, y posiblemente una parte de los que entran en Tajikistán, la carga de hacer seguras las rutas del tráfico fue asignada al IMU si querían mantener el control sobre esa porción de la “Ruta Norte”.

Lo que parece que estamos viendo crecer en el Centro de Asia es similar a la situación que emergió en Paquistán como resultado del tráfico internacional de drogas. A pesar de los programas islámicos radicales mantenidos por los grupos fundamentalistas de Paquistán, su interés primario durante los años anteriores ha sido el del tráfico de narcóticos. Como mantiene Ahmed Rashid, “en Paquistán, por tener la cobertura del Islam, es muy difícil desacreditar a estos partidos o explicar su criminalización.”

(Los mulás, que son unos hipócritas y unos sagaces hombres de negocios).

Todos los hechos realizados por el IMU antes del 11 de septiembre indican que la motivación primigenia del IMU, bajo el liderazgo del comandante militar Juma Namanganiy, fue criminal. Después de 1999, el IMU quedó predominantemente bajo el control de Namanganiy. A pesar de describírsele como un “Musulmán redescubridor del Islam” (nota: “reborn Muslim”, o sea, primero lo fue, se apartó de la fe y luego volvió a serlo), no hay ninguna indicación de que fuera un musulmán estricto con ninguno de sus asociados. Por el contrario, antes de dedicar su vida al IMU se cree que Namanganiy estaba ya implicado en el tráfico de drogas.  No es sorprendente que bajo su liderazgo el IMU se centró en asegurar su papel como un líder en el tráfico de los opiáceos hacia Asia Central. Considerando la muerte de Namanganiy durante la ofensiva contra-terrorista liderada por EEUU en Afganistán, es posible que el IMU reemerja como un grupo ideológico bajo el liderazgo del líder del grupo político Tahir Yuldashev.

Las pruebas y las anécdotas actuales sugieren que Yuldashev está reformando el IMU, y es posible que se reserve la pertenencia a individuos dedicados a ideales radicales islámicos. Si esto pasara, el IMU exhibiría una tendencia reversiva en que, al contrario que la mayoría de los grupos criminal-terroristas que comienzan con motivaciones estrictamente políticas terminan teniendo ramificaciones criminales, el IMU puede cambiar de una organización predominantemente criminal, a uno que da prioridad a esas aspiraciones políticas. 

Considerando la actual situación en Asia Central, con extremistas insurgentes repartidos por la región y con violaciones de derechos humanos continuadas contra grupos musulmanes (como Hibz-ut Tahrir), no es posible que Yuldashev encuentre difícil reclutar una base de miembros sólida para el IMU. En ausencia de la base de apoyo logístico y financiero que una vez existió en Afganistán, queda como posible que el IMU que resurja continúe dependiendo del tráfico de narcóticos para asegurarse la financiación a pesar del nuevo objetivo político del grupo. Si el tráfico regional de drogas no recibe una atención informativa internacional mayor, la participación continuada del IMU en el tráfico de drogas puede asegurarse la financiación requerida para abiertamente conseguir objetivos políticos a través de actividades terroristas.
Yankee Doodle termina diciendo, en plan sarcástico:
El dinero corrompe y el tráfico de drogas paga muchos grandes billetes en metálico.
Tan pronto como vean lo rentable que es la jihad, encontrarán la indulgencia religiosa en el comercio de la heroína.
Después de todo, Alá lo entiende.
Y muchas personas también lo entenderán y lo disculparán. 
(Una aclaración: los abusos de Derechos Humanos no me gustan en ningún caso. Pero hay que decir que Hibz ut-Tahrir es una organización bastante poco clara, que abiertamente no quiere la violencia, pero que sí aboga por el Califato Global. Entre otros ilustres miembros tenemos a Abu Hamza, el clérigo garfio que predicaba el asesinato de los infieles en la famosa mezquita de Regent’s Park londinense. Y es una organización que se dedica a captar adeptos a través de internet. Así que su consideración como un mero “grupo musulmán” es muy vaga para considerarse correcta, desde mi punto de vista, que, desde luego, no es el de un experto).

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