Spanish Pundit (II)

octubre 15, 2008

Algunos anuncios

Filed under: blog,blogosfera,En español,reflections — Nora @ 9:55 am
Hoy lunes (aunque lo publicaré el miércoles, porque para hoy ya está el post sobre la persecución de los cristianos en la India), voy a tratar algunas cuestiones que he venido dejando pero que no quiero dejar por más tiempo.
La primera es sobre el grupo de la libertad de expresión en la blogosfera. No sé exactamente qué hacer, porque la gente no es que esté muy interesada en el tema. Como veis casi no he mandado posts últimamente a pesar de que sí han ocurrido cosas de interés. Pero paso (absolutamente) de dar la plasta y de perder mi tiempo con problemas que a algunos les parecen más coñazo que a Mariano Rajoy el Desfile de la Fiesta Nacional. Si alguien tiene alguna idea puede decirla. Si no hay ninguna variación, cancelaré el envío de mensajes en 15 días. 
La segunda es sobre la cuenta de Facebook. Llevaba tiempo pensando hacerlo pero creo que ha llegado el momento de desactivarla de modo permanente. No me da tiempo a mantenerla, así que el próximo fin de semana quedará desactivada. Ya sabéis que los comentarios del blog están abiertos a todos quienes quieran hacer alguno y muchos además sabéis mi mail. Así que esa cuenta es algo que me sobra totalmente.
Lo tercero es agradecer públicamente a un amigo blogosférico su paciencia para esperar a que le contestara con lo de escribir en su blog. Aunque ya veis que no posteo tanto como antes y tampoco voy a ser una locomotora posteando en su blog, entiendo que simplemente el haber confiado en mí en un momento tan duro para mí como fue junio pasado y no haberme presionado para que aceptara, son cartas de presentación suficientes como para aceptar. Ya diré quién es, una vez que me haya presentado en su blog (a ver si me da tiempo a escribirte esta semana que tienes más paciencia que el Santo Job).
Lo cuarto es que esta semana no puedo postear más
Por último, sé que hay algunos que sospecharon que era una especie de Quesitos II (ya sabeis el fake que se rió de Red Liberal), que venía a dinamitar la resistencia antizp o el grupo PEZ o el Pentágono o no sé qué más. No sé a quién se le ocurrió tan tremenda chorrada, sin que pueda calificar de modo muy favorable a la mente iluminada de la que salió (me da igual quién fue y prefiero no saberlo). Eso sí, todo ello me hizo pensar que no merecía la pena tanto esfuerzo, tantas noches durmiendo mal y poco… por una obligación que yo me había autoimpuesto (la parábola de los talentos: seréis examinados en los talentos, según los aprovechásteis), con la que no he ganado un duro, ni me servirá para mi curriculum. Idea absurda además, porque hasta inicié Spanish Pundit y Spanish Pundit II (éste que estáis leyendo) para que se supiera fuera que no todo eran fans de ZP. Me puedo exigir muchos sacrificios pero no soy masoca.
Espero que entendáis que no voy a volver a postear como antes y que es posible que algunas semanas postee aún menos. Ya me he esforzado suficiente, he gastado suficientes energías en la blogosfera y ya hay muchos que lo hacéis muy bien. Antes posteaba efectivamente en más de cinco blogs; ahora me da para poner unos seis posts a la semana en español. Durante mucho tiempo, me eché la culpa de que no se supiera todo lo que yo leía que ocurría. Ahora entiendo que estas cosas sólo nos interesan a unos cuantos y yo no estoy para obligar a nadie a que entienda la gravedad de aquello a lo que nos enfrentamos. Porque exactamente igual que yo me entero, muchos de aquellos a los que les mandé mensajes con noticias también pueden. Y las razones por las que no lo hacen no me interesan lo más mínimo: no juzgo a nadie, no es mi estilo.
Después de descubrir que estaba haciendo el imbécil intentando que la gente tuviera una idea de lo que ocurre, como que cambia la perspectiva. Y es bastante mejor leer un libro, reírse sin que la risa sea más que risa, ver películas, bailar, darse una caminata por la sierra aspirando el puro y frío aire de la mañana, leer un libro al lado de una chimenea mientras llueve fuera o ver reír a las personas indispensables que siempre estarán ahí en las duras y en las maduras y que siempre confiarán en tí tanto para darte una colleja como para reírse contigo, que estar colgada del ordenador.
Eso sí, el ver lo absolutamente molestos y heridos que se sienten algunos cuando, se les dice que ellos también dan motivos para desconfiar, después de desconfiar ellos antes de mí (¡¡y de qué manera, manitos!!!), no tuvo precio. Interesante lección vital. Espero, eso sí, que Santa Lucía les cure sus defectos visuales, porque si el enemigo más grande que van a tener en su vida voy a ser yo, la tendrán larga y fecunda. Aunque con esas paranoias, no sé yo. 
Entiendo que el comportarse como un elefante en una cacharrería no es lo más racional. Y eso no me lo perdonaré nunca porque, en su momento, fue una pérdida de control absolutamente inexcusable. Pero sabía que, en un sitio en el que hay personas que están dispuestas a creerse el primer cuento que se les viene a la cabeza (o que les cuentan…), pinto más bien poco. Me he dado cuenta de que soy muy impulsiva (muchas veces demasiado) y normalmente actúo sin pensar en lo que los demás piensan de mí. 
Salvo en una cosa: no quiero hacer daño a nadie ni que por la forma en la que evolucionan las cosas, alguien me tenga que aguantar, a pesar de sus sospechas (totalmente infudadas y absolutamente disparatadas). En esos casos, lo mejor es irse con tranquilidad (si te dejan), dando igual lo que terceros, que no tienen ni puta idea (así de claro) de lo que pasa pero que opinan por lo que parece o se imaginan, digan o piensen. Porque como decía Clint Eastwood, “los culos y las opiniones tienen una cosa en común: todos tenemos uno“. Que esté de acuerdo con la realidad, eso ya es otra cosa diferente. Y, una vez que uno se ha ido, mantener las distancias, sea como sea.
Se dice que el hombre es el único ser que tropieza dos veces en la misma piedra. Yo lo hice porque no me enteraba de nada dos veces hace muchos años. Pero a partir de ese momento, sé cuándo debo irme, sin permitir que nadie me cuestione los motivos por los he hecho esto o aquello. No tengo que dar explicaciones a nadie salvo que buenamente entienda que es necesario. Y en determinado momento, no lo era, así que dije e hice muchas tonterías, de las que me arrepiento profundamente porque nadie se merecía que yo las hiciera. Sobre todo porque dio igual que las hiciera: algunos ya tenían su opinión y ¿para qué cambiarla? Eso era demasiado molesto y ellos ya lo habían observado. Y claro, lo que no se dan cuenta es que los demás también observamos, aunque no lo parezca, y no nacimos ayer.
Sé (el cómo da igual) lo mal que lo pasaron en su momento una serie de chicas, novias sucesivas de algunos amigos míos, que si no se les ocurrió que yo era la mala de V, se quedaron cerca, especialmente una de ellas. Por supuesto yo no me enteraba de nada: era todo intrascendente, nunca hubo segundas intenciones (al menos por mi parte, ya las intenciones de los demás, son suyas y no puedo responder por ellas), además de que la luna siempre ha sido mucho más interesante que la tierra y El Señor de los Anillos siempre fue más interesante que la vida del de al lado. Ellos siempre lo negaron en mi cara: no, le caes muy bien a Pepita o no pasa nada, te llevo a casa, a ella no le importa.
Nunca me lo perdonaré. Causar sufrimiento a posta es malo, pero sabes que lo causas y puedes dejarlo de causar cuando quieras, además de que la gente no es masoca y se acaba pirando. Causarlo porque uno está en las nubes, implica dos cosas: estás en las nubes y encima haces daño. Además, las relaciones nunca son las mismas (ya ni cuento si encima él insiste en quedar y ella no quiere, pero no le lleva la contraria, sólo te mira en plan ¿qué quiere esta? y luego dice “me encanta que te quedes“, ehem,…) y yo paso de poner a la gente en situaciones comprometidas en vivo y en directo. Habrá quien piense que estoy traumatizada: eso es como al que oye un ruido extraño cuando va en un coche y luego le explota el motor y al cabo del tiempo vuelve a oír el mismo ruido. Lo mejor es parar y llamar a la grúa, salvo que el de la grúa diga: “¿cómo? uyyy, fíjese que no entiendo por qué llama… si todo va bien, no ha habido ningún accidente“.
Estoy muy mayor (aunque no tenga arrugas, je, llevar una vida sana es lo que tiene… :P) para repetir experiencias: con 19 años, se puede ser la amiga o una de las amigas, porque se practican deportes, es necesario hacer trabajos de carrera y hay que salir por ahí por la noche. Se puede hacer el gamberro, ir al parque a saltar a clara, jugar al caballito o tirarse por una cuesta a lo barril. Se puede practicar defensa personal y morirse de risa en el tatami cuando te has caído encima del inútil del culo gordo más patoso que ZP en un partido (o como se diga lo del tatami que hace un güevo que no lo hago) o hacer bailes de salón con un tío distinto cada vez, que se llevará un rodillazo en los güevos si se propasa. Digo que se puede ser la amiga o una de las amigas, hacer todo eso y (muy importante) durante ese tiempo no notar que la novia está molesta (para decirlo finamente) porque “se le quita la atención“. Pero una vez que se ha visto, es bastante difícil no reconocerlo.
Si no hay ninguna relación, me importa un bledo que se piense lo que se piense: la imaginación es libre y hay gente que tiene muuuuucho tiempo para usarla en chorradas (eso sí, para traducir al inglés los posts para eso ya hay menos gente, que una cosa es el cotilleo y otra las cosas útiles, ehem…) y no voy a ser yo quién les quite ese placer. No voy a dejar de reírme a carcajadas porque a alguien le mole hacerse pajas mentales que quedan muy bien en su magnífico plano vital. Los límites cada uno se los pone donde quiere y el mío desde luego no son los malpensados. Pero el día que hay una relación, las cosas cambian y ya he vivido suficientes escenas desagradables en mi vida como para agenciarme otras más que no llevan a ningún sitio (como la que dije más arriba en concreto…).
Ahora tengo poco tiempo libre y no estoy para tener problemas durante él, ni para que haya gente con la cabeza caliente que cuando pase A crea que es B y lo murmure por detrás, con el resultado de que al final B resulta ser H o M, mientras yo no me entero de nada porque efectivamente estoy en A todavía. Como digo, quiero disfrutar de él de forma pacífica, sin problemas, que ya tengo suficiente con lo que tengo sin buscarme encima otros tan absurdos que ni  a Groucho Marx se le hubieran ocurrido.
Desde el punto de vista personal, valió la pena. Antes el tiempo libre lo sacrificaba todo al blog, a la blogosfera y a las noticias: consideraba que estaba salvando Occidente o algo parecido.  Ahora ni de coña: se lo dejo a Iron Man (¡¡¡quiero la armadura, woooooooooooooowwwwwwwww, peaso de ordenador a bordo!!!), a Optimus Prime o a Batman y a su súper-coche, que lo hacen mejor que yo y además son millonarios. La vida está para vivirla y no con el ojo pegado al ordenador que sale conjuntivitis. Porque sólo hay una y no vale la pena desperdiciarla para que encima personas que te han conocido y en las que has confiado, contando cosas personales que a nadie interesaban, piensen lo peor de tí a la primera de cambio y ni siquiera consideren que puede haber UNA razón o al menos la posibilidad de que puedas haber actuado bien. Lo que después tampoco me sorprendió: si no habían confiado antes, después era probable que tampoco lo hicieran. (Digo una vida porque la del más allá es diferente: o tocas la lira o te quemas en las calderas de Pedro Gotero…. Bueno, si eres musulmán, o eres terrorista suicida y te tocan 72 vírgenes (da igual el sexo, según Acggggggmed) o eres mujer y menuda vida más triste tanto aquí como en el más allá.)
Me acuerdo siempre en estos casos de un chiste buenísimo que contaba mi bisabuela (todavía sonrío cuando la recuerdo contándolo, con su sonrisa eterna y esa mirada pícara en los ojos, con ese carácter optimista y cariñoso que abunda tan poco), siempre que había alguien que era un malpensado crónico (y los he sufrido demasiado…). Estaban unos científicos que te mueres de buenos en una convención. Sale uno al atril y dice: “Los últimos estudios estadísticos han demostrado que hay determinados sitios donde las mujeres tienen los pelos más negros“.
Los asistentes se empiezan a mirar unos a otros riéndose jiijijijiji, porque ya os imagináis dónde están pensando que están situados los pelos. Así que el conferenciante muy serio mira a la concurrencia y dice: “noooo, malpensados, en África, en África es donde las mujeres tienen los pelos más negros“.
Sin embargo, también hemos estudiado dónde tienen las mujeres los pelos más rizados“. Ahora los asistentes, empiezan a decirse unos a otros: debe ser en las piernas, no, en las axilas, en la cabeza… No vamos a ser malpensados, porque ya lo hemos sido una vez y no es bueno.
Hasta que el conferenciante con sonrisa de medio lado dice: “no, idiotas, tienen el pelo más rizado dónde estaban pensando ustedes antes“.
Salvo que (¿cómo era?) nos queramos contar la vida a nuestra medida, claro. Je, cuando leí, eso casi me caigo de la risa. Risa MUY escandalosa por cierto. Como la que me dio con lo de que “la gente te dice lo que quieres oír“. Lo malo es que la gente no sabía qué era lo que yo quería oír. O si quería oír algo en concreto, así que salieron por los cerros de Úbeda. Si no hubiera estado implicado, hubiera sido hasta divertido. Como digo, una lección muy interesante de la vida. Antigua y de la que lo que más me interesa es tener en cuenta que, como en muchas otras ocasiones, lo importante es la conciencia de cada cuál. Y la mía, a pesar de las amenazas de lo mal que me iba a ir la vida por lo mal que me estaba portando (¡qué metedura de pata, Dios!), siempre estuvo (y está) muy tranquila.
Así que un poco de música irá bien, muy relajante: May I Be, Enya, El Señor de los Anillos (I): La Comunidad del Anillo.

May it Be when Darkness Fall, Your Heart Will Be True,
You Walk a Lonely Road, Oh, How Far You Are From Home;
(…) May it Be the Shadows Call, Will Fly Away,
May it Be, Your Journey On, To Light Up the Day;
When the Night is Overcome, You May Rise to See the Sun (…).

Hasta la semana que viene y feliz fin de semana…😉

(Eso sí, espero que los comentarios sean de lo de más arriba que es lo interesante. El rollo personal posterior lo escribo para que quede constancia en el blog. Con ello, no pretendo nada, es más, me da igual el efecto que cause, si causa alguno. En junio, es posible que hubiera querido que lo causara. Ahora ya, je, me da igual. Lo que no quiero son más problemas. El que quiera interpretaciones enrevesadas y malos pensamientos, se puede ir a otro sitio, que puede que hasta se encuentre con otros peores. No voy a volver a poner la frase de Richelieu… que puse en el post que posteé para hoy, lunes).

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